El día que 132 mil personas y un país completo, vieron como «El campeón mexicano» derribó al hablador Greg Haugen.
Julio César Chávez silenció la gran boca de Greg Haugen, boxeador que se dedicó a descalificar a México y al campeón. 5 asaltos fueron suficientes para que el norteamericano perdiera por nocaut técnico. El Estadio Azteca fue la sede de este encuentro, llenándose ante más de 130 mil personas esa noche.
20 de febrero de 1993 fue el día que Julio César Chávez se consagró en nuestro país. “Solo ha peleado contra taxistas de Tijuana”, “Es mal boxeador y lo venceré”. Esas fueron algunas de las palabras que el nacido en Washington le dedicó al mexicano para retarlo.
Como era obvio, nuestro campeón respondió diciendo: “Le voy a arrancar la cabeza”. Tras el anuncio de este duelo, el gran Coloso de Santa Úrsula fue el sitio seleccionado para la pelea de 12 rounds. 132 mil boletos fueron vendidos en 10 minutos; un nuevo récord de asistencia se estableció ese día.
“Es el único momento que sentí miedo. Temía por mis hijos y todas esas personas que se podían salir de control”. En palabras de JC, el panorama era imponente para él. Tras los pesajes el día de la pelea, Haugen estaba 300 gramos por encima del peso pactado. Se cuenta que tuvo que ir al baño por 20 minutos para lograr dar lo acordado.
Saltaron al ring para dar inicio al combate. “El César del boxeo” atacaba y tiraba poderosos golpes ante un Haugen agazapado que fue derribado en el primer asalto. Tras el segundo, tercero y cuarto episodio, Chávez ya tenía muy golpeado a su retador.
En el quinto round, tras derribar por segunda ocasión a Greg, una ráfaga de 22 golpes causaron que el réferi Joe Cortés detuviera la pelea. “Eran taxistas muy duros”, dijo tras perder la pelea y ser noqueado por primera vez el norteamericano. El mexicano reía y se mofaba de su retador mientras todo el Azteca lo alababa por lo que había logrado.
