La noche del 26 de mayo de 1985 en el estadio Olímpico Universitario en el túnel 29, ocurrió una tragedia que no muchos recuerdan o no muchos saben, se jugaba la final de vuelta del partido entre Américas y Pumas en donde en el juego de ida terminó en empate el encuentro.
Sobrecupo, Falsificación de boletos y la incapacidad de las autoridades dieron como resultado una de las peores tragedias que ha visto el fútbol mexicano. Es una historia desgarradora, pero aún más el silencio de los mexicanos al conocer sobre este tema.
Las gradas Se llenaron antes de empezar el partido, se calcula que 85 mil personas entraron al campo a pesar de que dijeron que no vendieron una entrada de más, pero la gente, escaló las paredes para entrar al estadio y miles se colaron con entradas falsificadas.
Horas antes de que diera inicio el duelo, la policía cerró las entradas del campo para evitar un problema mayor. Pero muchas personas con entradas válidas y jóvenes, que eran la mayoría, empezaron a forzar las accesos del estadio y la puerta del Túnel 29, abrió finalmente ante la presión que la gente hizo.
Y cientos de personas que se lanzaron hacia adentro del túnel, a través del pasillo creyendo que tenían ya su lugar dentro de las gradas para presenciar el espectáculo. Pero no se dieron cuenta de que una segunda puerta estaría al final del túnel, una puerta con barrotes de acero les cerró el paso en última instancia, ahí fue cuando el terror se apoderó del túnel 29.
«Una cantidad de jóvenes, se brincaron por la parte del mural de Diego Rivera, invadieron por arriba y taponaron a los que venían entrando por el túnel 29, donde ahí estaba yo” Relató una persona que estuvo en esa tragedia.
El resto de los presentes del estadio universitario ignoraba lo que sucedía, otros ni se percataron de lo que estaba pasando. Los aficionados que se encontraban en el túnel 29, al percatarse de lo que estaba ocurriendo e impulsados por el miedo de la asfixia, intentaron regresar a la entrada del túnel pero era imposible, ya no había posibilidad alguna de moverse.
Patadas, rasguños, golpes por doquier empezaron a suceder, la multitud empezó a ceder para poder salir, pero por encima de algunos que ya estaban desmayados, tropezados o incluso tumbados que los utilizaron como escalón para salir de esa situación.
La impotencia, era que nadie dentro del estadio se daba cuenta de lo sucedido, los gritos de padres cargando a sus hijos desvanecidos se perdían con el ambiente del estadio.
Esa noche, el portavoz del ministerio público declaró que 7 personas habían fallecido de asfixia y traumatismos múltiples, ahí mismo en el túnel y una más en el traslado hacia la Cruz Roja. Los informes hospitalarios elevaron la cuenta a 10 personas fallecidas, cerca de 70 personas tuvieron que tener asistencia médica.
Nadie en el estadio se percató de esto, ya que fue antes de que el árbitro diera el pitazo inicial, sino fue que hasta finalizó el partido en empate, ya que un señor de 40 años se paseaba por los alrededores del estadio con su hijo de 12 años muerto entre los brazos.
Ahí fue cuando la gente se dio cuenta que el túnel 29 estaba clausurado, había personas en el suelo sin vida, niños y adultos, desde esa fecha, en C.U ya no se vende el boletaje total, las autoridades jamás encontraron un culpable o culpables directos.
En la portada del «Universal” se mencionó, «Pisoteados mueren 8 aficionados al entrar al futbol”. Fue lo que se habló, ya que se dice que Miguel de la Madrid, presidente de ese entonces, había censurado la noticia.
El grupo Botellita de Jerez, escribió una canción que relata un poco más sobre cómo fueron los hechos en esa noche del Túnel 29, la canción así se llama, «El túnel 29”




















